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- LOS INICIOS (43)
- 17. Diciembre 2011: Entrenamientos para el maratón semana 14.
- 24. Octubre 2011: Entrenamientos para el maratón semana 13: Escucha tu cuerpo.
- 27. Julio 2011: El maraton segun liza. La voz de la experiencia.
- 18. Julio 2011: Entrenamientos para el maraton mas semana 12, en manos de los mejores.
- 9. Junio 2011: Entrenamientos para el maraton semana 12. Seguir a pesar de las dificultades.
- 18. Mayo 2011: Entrenamientos para el maratón semana 11, demasiado rápido para llegar lejos:
- 2. Mayo 2011: Entrenamientos para el marathon: Javier.
- 11. Abril 2011: Entrenamientos para el maraton semana 10: de la mano de los mejores
- 6. Abril 2011: Entrenamientos para el maraton semanas 7 y 8: el sitio adecuado en el momento oportuno.
- 29. Marzo 2011: Entrenamientos para el maraton semana sexta: apostando por la tableta de chocolate
Archivo para Junio 2011
Entrenamientos para el maraton semana 12. Seguir a pesar de las dificultades.
9. Junio 2011 por Josep Juis.
En la última edición del maratón de Hamburgo la Echerichia coli hizo impactante acto de presencia acompañando a una atleta española durante todo el recorrido. En el kilómetro 23 los síntomas producidos por su patológica presencia se hacían ya visibles, pero los deseos de la atleta Vallisoletana de terminar la prueba fueron más fuertes que el dolor producido por una bacteria cuya mutación la mostraba en su versión más letal. El público presente en la meta pudo ver con impactante nitidez a una enjuta corredora española recorriendo los últimos metros de la prueba con las piernas nítidamente ensangrentadas.
Un amigo ajeno al mundo de los maratones, mas centrado en continuar manteniendo su colesterol en niveles próximos al record del mundo de lo absurdo que de introducir en su rutina diaria la imprescindible compañía del habito deportivo, criticaba entre gestos de franca incredulidad la actitud “descarada” de la profesora atleta. Mi reacción, defendiendo la épica de su final en Hamburgo, elevo aún más si cabe su irrefrenable sorpresa. Mirándolo fijamente a los ojos, brazos extendidos, palmas hacia arriba, trate de transmitirle sin éxito que mi corazón y mis pensamientos se orientaban en la misma línea, afirmando sin tapujos que en idéntica situación mi actitud hubiese sido la misma.- Piensa amigo Cesar- le dije- que esta mujer de indudable valor y disciplina férrea lleva con total seguridad mas de 14 semanas viviendo exclusivamente para este día. Cada alimento que se halla llevado a la boca, cada minuto de sueño reparador invertido, cada unos de los mas de 150 kilómetros semanales que a buen seguro abra afrontado, cada bostezo, cada duda, cada momento de dolor, cada agonía, cada absurda rutina, cada ataque de inseguridad, han tenido como único objetivo alcanzar la plenitud mental y física que le permitiese dar lo mejor de si en un día tan especial. Tras concluir mi speak Cesar terminó de bostezar y llevándose un choripan a la boca, el segundo que engullía en menos de diez minutos concluyo:
-pues, amigo Jusep, ahora lo entiendo menos.
Al término del entrenamiento del martes, un rodaje de 75 minutos sin pasar de 140 pulsaciones unas ligeras molestias en el músculo aledaño a la tibia derecha encendieron enseguida la voz de alarma. Yo, de naturaleza optimista y orientado a seguir a pesar de las dificultades me limite a aplicar hielo en la zona dolorida y esperar que el descanso reparador obrase el milagro. El miércoles me levante sin dolor aparente y el día siguió su curso normal hasta eso de las ocho, hora determinada para el segundo entreno de la semana. Calenté muy despacio e inicie una carrera de cincuenta minutos por sensaciones. Transcurrida apenas media hora el dolor era tan agudo que tuve que detenerme. Tome aire, encorve la espalda mirada perdida al suelo y elevando nuevamente el tronco con violencia injustificada emprendí de nuevo la marcha con rabia incontenida. 200 metros después me detuve sin alimentar ya nuevos conatos. Los cinco minutos que duro la ducha fueron de una intensidad indescriptible. Trataba de calmarme bajo la alcachofa desgastada mientras recordaba lo duro que había resultado llegar hasta allí. A cada pensamiento negativo le acompañaba con tibieza un argumento teñido de falso optimismo. Doce semanas consecutivas sin macula, y ahora esto.
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