Archivo para 18. Mayo 2009

Gestando un sueño:

Gestando un sueño:  

            Michel se afanaba día tras día en crear un gran plan fruto de la suma de pequeños grandes planes, con tesón, incansable al desaliento compaginaba sus periódicas sesiones de gimnasio con juergas nocturnas y días de carrera programada. Beto prefería fijar en su memoria el ritmo a seguir: tres cincuenta y seis el mil durante 21 km. Yo continuaba a lo mío: dos días de series, tirada larga, y otros dos rodajes cercanos a la hora a ritmos controlados.  

            Al tiempo que nos machacábamos sesión tras sesión y casi sin darnos cuenta, el movimiento 42195.es crecía con fuerza. Como todo aquello que ha nacido para ser grande, y con apenas unas semanas de gestación la más optimista de las previsiones se había quedado ya muy corta. Todo aquél que nunca ha corrido, jamás entenderá por que, en mitad de la noche, envuelto en un frío intenso, soportando una gélida lluvia, un individuo se empeña en rodar una hora para demostrarse a sí mismo que siempre será el que fue. Todo aquél que nunca ha corrido jamás entenderá por que algo tan simple puede convertirse en algo tan grande. Semana tras semana la web registraba más y más visitas, y la respuesta de los que allí entraban se transformaba en meils de incondicional adhesión. –Para que correr sólo, pensaban algunos, si puedo hacerlo en el club más numeroso del mundo. Nueva York como nexo de unión y la solidaridad entre populares como detonante del sueño.  

Beto, el espíritu indomable:  

            Si algo caracteriza a Alberto es su capacidad para generar, su facilidad para transformar en energía la esencia del grupo. Capaz de resucitar a un muerto y ponerlo a correr a tres el mil, capaz de tomar lo mejor de cada uno y ponerlo a trabajar al servicio del grupo.  

Beto y su plan:  

            Tras un verano surtido de improvisados entrenos, y aprovechando la base de quien se sabe dueño de su tiempo, Alberto afrontó la Behobia como pistoletazo de salida para preparar con mimo extremo el ambicioso objetivo. Encarar el reto en casa, Vitoria, le concedía la ventaja de ser profeta en su tierra. Conocer el circuito, poder entrenar por las calles donde se disputaba la prueba, pequeñas ventajas que alimentan la confianza cual fármaco placebo. Conocedor del valor del tiempo, conciente por tanto de la necesidad de dominarlo, nos convocó miércoles tras miércoles para ejecutar en entreno de calidad. Diez miles a tres cincuenta y seis recuperando un minuto, ese era el promedio, ahí estaba el reto.  

10×1000 recuperando 1 minuto a 3,56:

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